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viernes, 2 de octubre de 2020

LA DAMA DE BLANCO

  Era la hora de levantarse para ir a la escuela.  En la cocina ya crepitaba el fuego recién encendido con leña de roble,  pero costaba abandonar el lecho  caliente. Por las rendijas de la madera se colaba silbando una ráfaga de viento helado, y un resplandor blanco muy familiar  que venía de la calle  iluminaba  tenuamente el interior. Había nevado. Una  de aquellas nevadas perfectas que cubrían todo, que borraban los caminos, que impedían las tareas, que tapaban las cimas de los arbustos que comían los animales en estos meses duros  pero que alegraban a los niños porque la nieve era bella, divertida, y anunciaba días de juego en la calle y de fuegos especialmente abrazadores en el bendito hogar.



 Esos días, la abuelica se asomaba a la puerta, miraba a la sierra y murmuraba: ¡Oy  Jesús,  qué frieu fa!  y  retornaba rauda al corredor, contemplaba  el manto albo de la vea de La Retuerta y entraba en la cocina, buscando el amparo de aquella lumbre  acogedora y confortable. El padre que en esos días estaba en casa, porque las obras se paraban  por el frío y la imposibilidad de tránsito en la sierra, buscaba la pala más grande y se disponía a abrir camino para que la vida comenzara a bullir también fuera. A mí me entusiasmaba recorrer aquel risco que él abría en medio de una trinchera de nieve que solo me permitía ver el cielo y seguir por el carrilito hasta San Juan, donde los vecinos madrugadores y el ganado ya habían transitado y roto el encanto.

 A mi padre, productor de Moncabril  en las Presas de Vega de Conde y Vega de Tera, le oí por primera vez aquel nombre que me resultaba nuevo en el riquísimo elenco de nuestra toponimia: Peña Trevinca. En estos días de enormes nevadas, que podían alcanzar en el pueblo medio metro, y a veces bastante más,  él se acordaba de la montaña más alta que los observaba tranquila, inalterable desde la cumbre del cercano Moncalvo. ¡Cómo estará hoy Peña Trevinca! – decía. Después lo oí cada vez con más frecuencia, y siempre asociado al frío, a la nieve, al viento que entraba por Portillo Puertas  y agarrado al Tera  por La Cueva  abajo, llegaba al pueblo y “helaba las piedras”. Yo no la conocía . Desde el pueblo no se ve y entonces lo que no se veía desde el pueblo estaba demasiado lejos. Me intrigaba esa montaña mítica de la que los mayores hablaban con cierta admiración, respeto y un poquito de misterio. Se popularizó bastante con las obras, se acercó.

 Un día en pleno verano, siendo aún muy niña acompañé a un familiar a la sierra y pude atisbarla por primera vez, era agosto y estaba nevada. No parecía tan alta porque estaba lejos de Piachunta, centro de la serranía de nuestra demarcación. Entonces pensé que algún día iría hasta allí y podría conocerla bien. Quedó ahí en el reservorio de mis asuntos pendientes y de mis promesas.



Poco a poco fui averigüando más datos de su historial y aprendiendo algo más de ella. Datos que los mayores iban desgranando cuando hablaban de  su estampa como de una dama inalcanzable.   Era la montaña más alta de toda la sierra, más que el pico de Moncalvo,  tenía más de dos mil metros de altitud. En ella se juntaban y se separaban las tres provincias Zamora, León  y Orense.  Cerca, muy cerca de su ladera Este, nace nuestro río más importante y más grande, El Tera. Durante los años en que se construyeron las presas,  algunos de los técnicos, entre ellos el mismo Gabriel Barceló, utilizó sus condiciones muy favorables como pista de eskí y allí practicaba este deporte los domingos acompañado de su mujer y de Manolo, joven empleado, servicial y servidor, que subía los esquís hasta la altura deseada y los bajaba al final. El coche entraba hasta Vega de Conde, desde allí el camino se hacía andando.

Cuando ocurre la Tragedia en el año 59, Peña Trevinca había ganado en admiradores, había acompañado a los obreros en su trabajo y la sentían muy cercana y por ellos, también nosotros. 

La primera vez que la ví más cerca, coincidió con uno de los momentos más emotivos que viví en los años siguientes a la tragedia. Cuatro años después subí con dos amigas a ver la presa rota, aquel muro que nos había roto también a nosotros, y me pareció, sentí, que la naturaleza toda, representada por aquellas montañas cercanas, Prao caballo, El cabezo, Moncalvo, Trevinca…  los valles del Tera, y el propio río, lloraban conmigo. A partir de entonces cuando he subido a la presa rota, busco enseguida su esbelta figura pero sobre todo la siento como parte muy íntima de nuestros recuerdos y cuando pienso en Vega de Tera, que es casi constante en nuestras vidas, ella está ahí siempre nevada en el paisaje más entrañable, y más trágico.

 Por fin hace ya más de veinte años  un grupo de personas de la familia  decidimos subir hasta su palacio de nieve para visitarla. Queríamos llegar hasta la misma cima y mirarla cara a cara y contemplar desde allí el impresionante paisaje que siempre me habían dicho que se extendía a sus pies en todas las direcciones. Me invadía la emoción . Todo lo referente a esa zona es para nosotros tan profundo que nos altera mucho, nos perturba y nos estremece. Salimos temprano. Fue la primera vez que subía por San Martín y la laguna de los peces. La estampa de Vega de Tera allá abajo en el mismo comienzo de la garganta del río me estremeció profundamente una vez más. Rehuí contemplarla. En Vega de Conde recordé intensamente a mi padre que tanto había trabajado allí, tan cerca de la dama. Con fríos, con calor, con tantos anhelos que cumplir, con tantas esperanzas que se frustraron, con tantos sacrificios nunca reconocidos.

 En su valle florido junto al Tera pequeñito todavía, hicimos un descanso y tomamos un refrigerio para reponer las fuerzas necesarias  en el esfuerzo de la subida. Pero ya no seguimos todos. Allí, como en un campamento base, se quedó Lurdes esperándonos  y guardando cuanto no fuera necesario para el tramo final. El grupo era bastante desigual en la tarea de subir montañas y cada uno llevó su ritmo. Algunos otros se quedaron poco después de comenzar la ladera. Yo tenía muy claro que iba a cumplir mi promesa, y mi sueño : iba a llegar arriba. Los chicos, que eran jóvenes  nos dejaron a todos pronto atrás pero los pude seguir de cerca. Desde arriba nos animaban y se reían un poco de nuestra lentitud. ¡Aquí os esperamos!– gritó Rubén.  Y desaparecieron hacia el centro de la meseta. Habían pasado unos minutos, yo estaba ya muy cerca cuando reaparecieron los tres en la orilla  y comenzaron a descender. Quedé  parada, ¡no me esperaban! ¿Cómo iba a subir yo sola?  Le pedí que esperaran un ratito  hasta que yo llegara, pero ellos  comenzaron su descenso. Parece que había nubes negras en el horizonte y en la sierra los tormentas son repentinas.  Pero además había otro motivo o ellos lo utilizaron como tal. A medida que se iban acercando, vi que  miraban para atrás y se paraban un poco, incluso les oí decir  varias veces  ¡pobrecitos!  Por fin pude ver entre los brezos y carpazos que algo de color marrón oscuro  se movía. Traían algún animal. Quedé  en silencio y muy intrigada, y tardé en identificarlo. ¿Tienes pan o algo de comer aquí? – me preguntaron.  En ese momento pude ver al primero de los dos, parecían perritos pero estaban tan delgados que no se podía saber  con certeza si lo eran. Todos los huesecillos de su cuerpo parecían transparentarse a través de su fina piel. Saqué de la pequeña  fardela unas galletas y sin decir nada se las iba a dar a aquellos seres que se tenían de pie a duras penas, pero Luis me advirtió ¡no! todas no, hay que ir dándole algo muy poco a poco, deben llevar mucho tiempo sin comer, se pueden atragantar.  Hay que darle más agua, la que llevábamos ya la han bebido.

Los animales desvalidos me ayudaron a olvidar mi pequeña frustración por haberme quedado a pocos metros de mi meta como Moisés y La tierra prometida. Todos volvimos  al punto en que nos esperaba Lurdes. Por el camino los perritos se habían comido poco a poco las galletas, con ansia con brusquedad. En el río bebieron agua que le pusimos en una latita, no se cansaban de beber.  Se notaba que su carita, tan triste y apagada, había recuperado ya algún signo de vida. Después de descansar un poco y haber bebido todo lo que quiesieron le dimos algo de comer y su mirada de agradecimiento nos emocionaba. Emprendimos la vuelta a casa. En la presa de Vega de Conde no eran capaces de subir un pequño escalón y sin esperar a que les ayudáramos, se echaron al agua por miedo a que nos fuéramos sin ellos. Pero no tenían fuerza, para nadar y Rubén tuvo que lanzarse a ayudarlos a salir. En el camino hasta San Martín se caían de vez en cuando pero se puede decir que estaban contentos, expresivos. Veníamos muy despacio, porque estaban cansados.

Cuando llegamos a la Laguna de los peces ya  estaban agotados. Comieron algo más y nos acercamos a una piedra grande que hacía buena sombra y tenía una especie de pequeña cueva donde les indicamos que se tumbaran. Quedaron dormidos al instante. En el camino ya habíamos  hablado sobre el porvenir de los animalitos. Ninguno de nosotros tenía entre sus planes el poseer una mascota, y menos aún dos, pero no los podíamos abandonar después  de haberlos salvado. Rubén que era el más pequeño, un niño de 9 años, sí se los quería quedar y trataba de convencer a su padre. Era un dilema. Mientras ellos dormían nosotros seguimos discutiendo las opciones de dejarlos a buen recaudo. No se despertaban y debíamos partir ya. Decidiríamos  sobre la marcha. Aún esperamos un poco. Por allí había mucha gente visitando la laguna y disfrutando del día espléndido y del aire de la sierra. Unos niños acompañados de su papá se acercaron al ver allí cachorritos y nos preguntaron algo. El caso es que le contamos su corta historia y el problema de conciencia que teníamos ahora.



Uno de los niños en seguida dijo: ¡Papá nos los quedamos nosotros.! No estaba el padre muy de acuerdo pero los niños insistieron. Él se ausentó un momento y enseguida volvió acompañado de su mujer. Después de contemplarlos un ratito nos miró sonriente luego miró a sus hijos y espetó:  Si estos señores nos dejan, nos los llevamos. Los niños se volvían locos de contento y nosotros, que habíamos encontrado la solución sentimos alivio y pena al mismo tiempo.  Rubén lloraba y yo estaba a punto   ¿Cómo se puede coger tanto cariño en tan poco tiempo?  Nos despedimos agradeciendo la acogida y después de mirar con ternura una vez más a los perritos que seguían durmiendo continuamos en coche la vuelta a casa, todos callados todos tristes, pero pronto reaccionamos y dimos gracias por haberlos salvado y por la seguridad de  dejarlos con una familia que los cuidaría muy bien porque los niños los iban a querer muchísimo.

Desde entonces recuerdo  Peña Trevinca  con la imagen de estos dos animales abandonados en su regazo, que casualmente se salvaron gracias a nuestra visita                                                                            ese día. Ellos no hubieran resistido mucho más.

Hoy La Dama  ya no viste siempre de blanco. Nieva poco y únicamente en invierno.  Solo en su ladera norte mantiene algunos neveros a veces hasta entrar la primavera, pero sigue siendo hermosa. Tiene demasiadas visitas. No creo que a ella le guste. Ojalá todos  se den cuenta de que las cosas hermosas y bellas lo son por permanecer intangibles. Si se las manosea  pierden su belleza y su misterio. Por ello no sé si volveré a intentar subir, pero  mi deseo mayor es su permanencia distante porque sería su seguro de vida.

Para mí, la presa rota que tanto ocupa mi mente sigue unida a ella, al valle y a todo el paisaje que hay a sus pies. Me siento integrada en esa naturaleza   en la que nacimos y que forma parte íntima de nuestro ser y estar en el mundo.

                                                  María Jesús Otero Puente.  Noviembre de 2020


martes, 20 de noviembre de 2018

Pinturas de Trevinca Dibuxos de Taravinca de rapaces y rapazas



“Una presona yie a que vai a montaña y outra distinta a que regresa”. Daniel Boyano Sotillo

Na llinia de traballu del Asociación pal estudiu da montaña, CRYOSANABRIA, quisimos poner en valor a Taravinca y todu'l sou entornu, cumo asina lo merez esti valiosu llugar.
Asina pues aparez esta nueva publicación na que se relaciona dita montaña col arte y el infancia na que rapaces y rapazas senabreses fecionen una muestra de más de 80 dibuxos de Taravinca usando a sua imaxinación, que cumo ya sabemos ye a memoria efervescente
D'esti modu ficímos-les recordar Taravinca mediante un dibuxu, ya qu'os recuerdos son infinitos, mientres qu'as vivencias finitas.
El sentimientu d'identidá básase na vivencia del espaciu y os seres vivos que lu habitan, incluidas as personas.
El restu son identidades construidas á fuerza dende fuera y d'un xeitu xerárquicu, y en muitas oucasiones arbitraria.
Dende CRYOSANABRIA pensamos y sentimos qu'os nuesos rapaces y rapazas deben conocer el sou patrimoniu natural y cultural de Taravinca porque solo se cuida lu que se quier y solo se conoz y se siente sou.
Y ye que ye necesario deixar una Tierra mellor pa os nuesos fillos y fillas, pero tamién unos mellores fillos y fillas pá Tierra y esto depréndese col educación, dende una buena participación y el conocimientu dende pequeiños.

Nos dibuxos obsérvanse tanto aspectos propios da cultura de montaña de Taravinca, ya qu'a tradición ye cousa del futuru y l'olvidu está chenu de memoria.
Os ganadeiros/as y agricultores/as escribían a sua historia en praos, llameiros, carreirones, campas, malladas... de Taravinca, solo fa falta mirar con pousa.

Por todo eillo dende CRYOSANABRIA facemos estos traballos voluntarios, porque hai que ser un bon montañeiru, pero sobre todo, un montañeiru buenu, de curazón










“Una persona es la que va a la montaña y otra distinta la que regresa”
Daniel Boyano Sotillo

En la línea de trabajo de la Asociación para el estudio de la montaña CRYOSANABRIA de poner en valor a Trevinca y todo su entorno, aparece esta nueva publicación en la que se relaciona esta montaña con el arte y la infancia. De este modo, niñas y niños sanabreses han realizado una muestra de más de 80 dibujos de Trevinca usando su imaginación, que como ya sabemos es la memoria efervescente. 

De este modo les hicimos pensar un recuerdo de Trevinca ya que los recuerdos son infinitos mientras que las vivencias finitas.
El sentimiento de identidad se basa en la vivencia del espacio y los seres vivos que lo habitan, incluidas las personas. El resto son identidades construidas a la fuerza, desde fuera y de forma jerárquica, y en muchas ocasiones arbitraria.
Desde CRYOSANABRIA pensamos y sentimos que nuestras niñas y niños deben conocer su patrimonio natural y cultural de Trevinca porque solo se cuida lo que se quiere y solo se quiere lo que se conoce y se siente suyo. Y es que es necesario dejar una Tierra mejor para nuestros hijos e hijas, pero también unos mejores hijos e hijas para la Tierra y esto se soluciona con la educación, la participación y el conocimiento desde pequeños.



En los dibujos no solo se observan aspectos naturales si no también algunos propios de la cultura de montaña de Trevinca ya que la tradición es cosa del futuro y el olvido está lleno de memoria. Los ganaderos/as y agricultores/as  escribían su historia en prados, lameiros, carreirones,campas, malladas… de Trevinca, solo hace falta prestar atención.

Por todo ello desde CRYOSANABRIA realizamos estos trabajos voluntarios, porque hay que ser un buen montañero, pero sobre todo, un montañero bueno.




martes, 12 de junio de 2018

Certamen fotográfico "Trevinca, nuestra montaña"



Destinado a personas de Sanabria y alrededores o que la visitan,con 
el objetivo de
 estimular
 la
creatividad, dar a conocer el patrimonio natural y cultural de Trevinca.


Bases
de participación

1‐ Podrá participar
 cualquier persona, libre y gratuitamente.

2‐Cada 
concursante 
podrá 
presentar 
un 
máximo
 de 
cuatro 
fotografías, una por cada estación del año
.

3‐Se
 admitirán 
fotografías
 originales y 
tomadas 
a 
partir
 de 
medios 
digitales 
que 
tengan
 como 
tema
protagonista 
a Trevinca.


4‐Las
fotografías,en 
formato 
jpg 
con 
una 
resolución 
mínima
 de 
300
ppp
 y 
de 
un 
máximo 
de 
6
MB, se 
entregarán 
entre 
los 
días 
15
 de
 mayo
 y
 20 de
 de septiembre de 2020,
 
 correo
 electrónico
 a
 la
 dirección
 danielboyanosotillo@gmail.com. A cada fotografía se responderá explicando que tu foto ha sido incluida en el certamen, en caso de que no tengas respuesta vuelve a enviarla de nuevo. 
A 
cada 
fotografía
 se 
le 
asignará
 un 
número 
para
 preservar
 la 
identidad 
del
 autor 
ante
 el 
jurado.


5‐ Cada fotografía 
irá 
acompañada
 de: 1)
título
 de 
la 
fotografía,
2)
estación del año,
3)
nombre del autor. Estos datos deberán ir incluidos dentro de la imagen.

6‐
No
 se
 podrán
 añadir
 o
 eliminar
 elementos
 que
 alteren
la
 composición
 original
 de 
la
 fotografía
 (no
 se
 aceptan
 fotomontajes),
 pero
 se
 admiten
 los
 ajustes
 habituales
 de
 edición
 (exposición,
 balance
 de
 blancos,
 luces
 altas,
 sombras,
 etc.).


6‐
Se 
excluirá  
cualquier 
fotografía
 que 
no
 cumpla 
los 
requisitos
 anteriores.

El 
Jurado
 y 
los 
Premios

7‐ Presidido 
y formado por 
el
 Comité Técnico de Cryosanabria.

8‐ El 
jurado,
valorando
 tanto 
la
 calidad
 técnica 
y 
artística
 de 
las
 fotografías 
como su
 singularidad
 y
espectacularidad .
Las
 fotografías 
elegidas
 serán
 maquetadas y publicadas en el libro "Trevinca, nuestra montaña".

9‐ Habrá 
un 
primer 
premio 
y 
un
 segundo 
premio.



10‐El 
fallo
 del 
jurado
 será 
inapelable.

11‐El 
fallo 
y 
la 
fecha 
de 
entrega 
de 
premios 
se 
realizará a finales de se.



Disposición
Final

12‐De 
conformidad 
con  lo
previsto en
la 
Ley
 de 
Propiedad 
Intelectual,
los 
participantes
 premiados,
sin
perjuicio
 de 
los 
derechos
 morales 
que 
les 
corresponden,
ceden 
expresamente 
a 
la
 Asociación Cryosanabria,
de 
forma
 gratuita 
y
con 
la 
facultad 
de 
cesión 
a 
terceros, 
los 
derechos 
patrimoniales
 de
  las
 fotografías
 presentadas
 en
 el
 concurso.
 Esta
 cesión
 será
 de
 la
 máxima
 duración
 de
 los
 derechos
legalmente
 establecida.




domingo, 29 de abril de 2018

Trevinca en la Pequeña Edad de Hielo (s. XVI y XIX)


La Pequeña Edad del Hielo apareció entre el s. XIV y mediados del s.XIX, y se caracteriza por  variaciones de alta frecuencia, que produjo cambios ambientales con repercusiones a escala global, continental y local.
Este empeoramiento relativo del clima con carácter secular, se caracterizó de forma general por un aumento de las nevadas invernales y de las precipitaciones estivales, así como un descenso térmico que en los momentos más fríos llegó en algunas áreas a ser de 2ºC . En todas las áreas glaciadas del planeta supuso un avance y pulsación de los glaciares enmarcado entre los s.XVI y XIX.
Es en el ámbito alpino, y Trevinca y alrededores no es una excepción, por su larga tradición cultural y científica en relación con las montañas, donde más ha sido documentado este avance glaciar histórico, que en ocasiones llegaba a interferir de forma brusca incluso con los usos y aprovechamientos humanos, dada la proximidad de algunas actividades económicas a los frentes glaciares.
Los efectos más significativos de este recrudecimiento a partir del siglo XIV en el noroeste de la Península Ibérica fueron el incremento de procesos ligados al frío, con consecuencias principalmente en las montañas más altas como Trevinca. De estos procesos el glaciarismo será el más expresivo, con el desarrollo y crecimiento de glaciares. En Trevinca es muy probable que existieran hieleros permanentes o reducidos glaciares con escasa movilidad, en las laderas de los respectivos circos, en las cuatro elipse rojas que se muestran en la fotografía dentro de su vertiente sanabresa. Estas cuatro zonas se caracterizan por su orientación norte y su elevada altitud (en torno a las 2000 m.s.n.m.).
Sería necesario realizar un estudio serio que probara esta hipótesis y quizás algún trabajo de fin de grado, trabajo de fin de máster o tesis doctoral, sería la mejor herramienta.

domingo, 28 de enero de 2018

Macizo de Trevinca y alrededores


En esta fotografía se muestran los principales picos y lagunas del entorno de Trevinca. entre las fotografías destaca la Laguna de los Curros o Patos, ya que es la de más altitud de la comarca de Sanabria.

*Se puede ampliar la fotografía picando sobre ella.

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Qué es la estrella de Trevinca?

"El montañero es el animal que más se parece al ser humano" 
Daniel Boyano Sotillo


      Si observamos un mapa con atención, y situamos Trevinca - Taravinca en el centro, podemos observar la forma de estrella ramificada del macizo de Trevinca. De dicho macizo salen en forma estrellada  los cordales de la Serra do Exe, Serra Calva, Serra de Segundeira, Serra de Cabreira y Serra de Peña Negra (líneas amarillas del mapa).



Fuente mapa: Concello da Veiga - Xeodestino Trevinca - A Veiga



     Debido a este fenómeno geográfico en el que aparecen cinco ramificaciones, cordales o alineaciones montañosas saliendo de Trevinca que rondan los 2.000 m.s.n.m. hemos denominado a este espacio estrella de Trevinca, repartido entre tierras de Senabria, Cabreira, Valdeorra y O Bolo.




Cima de Trevinca - Taravinca





domingo, 10 de septiembre de 2017

Descarga e imprime gratuitamente tu calendario CRYOSANABRIA 2018


1-Pincha sobre la imagen.
2-Botón izquierdo (guardar imagen como...) para descargar a calidad alta.
3-Imprime tu calendario en el tamaño que quieras.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Concurso Infantil dibujos de Trevinca


Las bases del concurso son muy sencillas:

1- Niñas y niños hasta 18 años.
2-Dibujo libre de Trevinca que se puede inspirar en una visita a la montaña, otro dibujo, una fotografía, un sueño...
3-Entrega digital del dibujo a danielboyanosotillo@gmail.com. Para la entrega en físico del dibujo para su posterior exposición contactar mediante correo electrónico.
4-Fecha de entrega hasta el 4 de diciembre de 2017.

lunes, 3 de julio de 2017

Publicación 2018: Pinturas de Trevinca

"Una persona acude a la montaña y otra distinta es la que regresa" 
Daniel Boyano Sotillo



Ya puedes comenzar a preparar tu dibujo o pintura de Trevinca para presentarlo junto a un texto corto* (poesía, cuento, micro relato...) hasta el 30 de agosto de 2018.

*Una página, 2200 caracteres con espacios, tipo letra arial 14.

PUEDES PARTICIPAR GRATIS Y LIBREMENTE Y GARANTIZAMOS QUE SE PUBLICA. 
La idea de estas publicaciones es que le dediques tiempo a la montaña, y en este caso particular a Trevinca, sin prisas, observando y después plasmándolo en un papel, para poder percibir todo lo que la montaña transmite.
ESTE AÑO CON EL PRÓLOGO DE EDUARDO MARTÍNEZ DE PISÓN, GEÓGRAFO Y MONTAÑERO QUE FUE EL ALMA DE AL FILO D E LO IMPOSIBLE

miércoles, 28 de junio de 2017

RELATOS DE TREVINCA



Esta publicación se ha conseguido gracias a la participación de las personas que libremente enviaron su texto durante el mes de junio de 2017. Esperemos que para próximas ediciones otras personas se animen a participar en este tipo de trabajos autoconstruidos por todas y todos.

martes, 16 de mayo de 2017

Gradiante pluviométrico W-E en la sierra de Cabreira sanabresa

Esta fotografía está realizada desde Cabeza de Yegua, comarca de la Cabreira.

Si observamos con detalle esta fotografía (pinchar para ampliar) vemos como en la sierra de la Cabreira sanabresa existe un marcado gradiante pluviométrico que desciende de oeste a este. 
Podemos ver claramente como la zona de Trevinca, donde empieza esta sierra por el oeste, contiene más espesor de nieve que la zona del este, el Vizcodillo, a pesar de que ambos tiene aproximadamente la misma altitud.
Este efecto que vemos claramente en esta foto, se repite de forma continuada y sería interesante un estudio más riguroso y en profundidad ya que de ello depende la disponibilidad de agua en las partes más bajas, donde se ubican los pueblos, para agricultura, consumo humano, mover molinos hidraúlicos, producir electricidad, mantener ecosistemas acuáticos y corredores ecológicos...



En las fotografías siguientes vemos un claro ejemplo de lo dicho anteriormente viendo la acumulación de nieve existente en Trevinca (NW de Sanabria) y el Vizcodillo (NE de Sanabria) el mismo día 5 de febrero de 2019. Ambas montañas muestran una clara diferencia de centímetros de nieve acumulados.







lunes, 24 de octubre de 2016

martes, 19 de abril de 2016

Glaciarismo en el valle del Bibei

Daniel Boyano Sotillo
Asociación Cryosanabria
Sanabria, 19 de abril de 2016


Cuando pensamos en la geomorfología glaciar de Sanabria siempre se nos viene a la cabeza el Lago, y a los sumo algunas lagunas y el Cañón del Tera, pero no hay que olvidar que el icefield que se situaba entorno a las sierras de Segundeira, Cabreira y Calva, descendía por todos los valles hasta cotas menores en forma de lenguas glaciares. Esto es lo que ocurrió en el valle del Bibei, donde existen evidencias como morrenas (Mata da Osa, Mallada do Porco...)  , rocas aborregadas, estrías glaciares, y otros restos fluvioglaciares, que atestiguan que este valle fue ocupado por una lengua de más de 28 kilómetros. Asimismo el glaciar del Bibei adquiría mayor espesor y fuerza al unirse al mismo los glaciares afluentes de Barxacova, Regueiro do Val, Regueiro do Xaneiro, a la altura del actual pueblo de Pías, y Valdentendas y Valdesirgas que se unían en las proximidades de Porto.




domingo, 10 de abril de 2016

Toponimia de Peña Trevinca - Peña Taravinca

A partir de la publicación en el año 2001 en la revista de la asociación TREVINCA de A Veiga (Xornal do Teito de Galicia), en el número XII del año 2004, en "MINIUS", REVISTA DO DEPARTAMENTO DE HISTORIA, ARTE E XEOGRAFIA (OURENSE) UNIVERSIDADE DE VIGO se han sacado estas ideas, acompañadas de testimonios de personas de los pueblos aledaños al macizo de Trevinca e hipótesis personales que habría que estudiar con más profundidad.



Con relación a la información que obra en nuestro poder, se podría afirmar que la voz "TREVINCA" es relativamente nueva con relación al nombre de nuestra montaña-Techo de Galicia y Sanabria, y por extensión, al de todo el macizo montañoso.
En el mapa del año 1.598 la "Descripción del Reyno de Galizia" de F. Fer Ojea, con el "Gallaecia Regnun", edición alemana de 1.633 de Mercator y J.Hondius, el mapa anónimo del siglo XVI "Galitiae Regnum", además del "Il Regno di Galicia" de Domenico y Giovanni de Rossi, editado en el año 1.696, el "Le Royaume de Galice" de 1.708, el "Regnum Castellae Veteris" de 1.711, todos ellos no hacen ninguna mención del nombre de Trevinca, apareciendo toda la zona denominada como
"TIERRA DE CABRERA", y en los dos últimos mapas descritos, como "SIERRA DE CABRERA". Es en el "Charta Geographica Regnum Galaeciam" del 1.800, cuando encontramos por primera vez la denominación de PENA TREVINCA además de los nombres de las sierras DEL EJE, PORTO Y SEGUNDERA, nombres que ya volvemos a encontrar en el "MAPA DEL REINO DE GALICIA" del año 1.816, obra de Don Tomás López, "GALICIA. Divisiones Administrativas" 1.837, y "GALICIA
Sur" de 1.847  (Antonio Fernández Pena, Cholo, 2013).


En el año 1.850, se encuentra en un mapa de la provincia de Ourense la denominación de SIERRA CALVA en donde en anteriores mapas aparecía como SIERRA DE PORTO. Como conclusión, podemos decir que el topónimo TREVINCA, EJE, PORTO y SEGUNDERA aparecen a partir del año 1.775/1.800, y que antes de este año, todo el macizo era conocido en primer lugar con el nombre de TIERRA DE CABRERA y más tarde con el de SIERRA DE CABRERA.


Después de estos datos sobre lo que podría ser la fecha aproximada del nacimiento de la palabra TREVINCA, podemos realizar ahora un pequeño estudio etimológico sobre la raíz de esta palabra y su significado (Antonio Fernández Pena, Cholo, 2013).

Cañón del Tera y Trevinca al fondo

Una primera hipótesis, lanzada desde el topónimo usado más comúnmente en la Cabreira y Sanabria, es decir Peña Taravinca o Peña Teravinca, sugiere que el nombre pudiera proceder del propio nombre del río Tera, al estar su naciente en las faldas del macizo de Peña Trevinca – Taravinca – Teravinca. TERA significa en (pre)celta "que aTRAviesa, que rasga" y esto puede hacer referencia al Cañón del Tera en el cual el río atraviesa encañonado la sierra de Segundera sanabresa (Daniel Boyano Sotillo, 2015).



Algunos investigadores suponen que la palabra TREVINCA pueda provenir de "Trifinca", que podría significar "Tres demarcaciones-propiedades". PINNA TRIFINICA, significaría "la peña/montaña de los tres límites/fronteras", en la línea de topónimos como Treviño, *TRIFINIUM; FINIS en latín es "límite/frontera/demarcación"  Otros, debido a la orografía de la zona, opinan que pudiera determinar el origen de tres cuencas fluviales: Las del Xares, Tera, y Cabrera, o bien de las vertientes donde se inician los Valles del Tera, Xares y San Xil. Algo indudablemente relativo porque no es exacto. Asimismo se habla de que la voz Trevinca indicaría el límite y unión de las provincias de Ourense, Zamora y León, aunque dicha conjunción no coincide en aquel lugar, si no en el paso o collado del Alto da Ladeira de Medias (1.970 m.). PINNA TRIFINICA, también nos sugiere  que fue triple frontera de tres pueblos astures, identificados como zoelas, gigurros  e iburros. 
Acerca de las tres GENTES astures que podrían hacer frontera en  Trevinca, los Gigurros son los más seguros, ya que está documentado que ocupaban la zona nordeste de Ourense y parte del suroeste de León. Los Iburros o IBURRI, cuyo nombre podría significar "los que viven junto al río/ríos de aguas que bullen",ocuparían parte de la actual Alta Sanabria, al menos Porto y los pueblos ribereños del curso alto del Bibey. Bibey podría venir del hidrónimo *IB-BIACUM", "río pequeño, torrente". IBURRI podría venir también de *IB-BOR-I-CI, "los que habitan junto a las aguas torrentosas". Hay referencias en los historiadores antiguos de que los Iburri se situaban entre los Gigurri y los Zoela: podemos suponer que los Iburri ocupaban al menos la parte norte de la Alta Sanabria y los Zoela la Sanabria Central, además de otras zonas: Tras-Os-Montes, Carballeda y Aliste. Trevinca serviría de gran marra o frontera entre estas tres GENTES astures.
Trevinca era una montaña sagrada para la cultura celta castreña local por ser la más alta de estas sierras además de esta posible triple frontera y puerto de montaña de paso.


Además de la posible razón que se pudiera tener para pensar que la palabra Trevinca pueda provenir de la expresión "TRE-FINCA"/TRES FINCAS (gal. finca, propiedad rural), correspondientes a las tres demarcaciones de Galicia, Zamora y León, nos inclinamos quizás con más motivos, a pensar que el nombre de Trevinca pueda provenir de "TRE-VINCO"/TRES VINCULOS (gal. vinco, lat. vinculu-atadura, que une/ata o liga moral/jurídicamente y que vincula por medio de un acuerdo a las tres personas responsables de las tres demarcaciones territoriales), o también,"TRE-FINCAR"/TRES FIJACIONES-ASENTAMIENTOS (gal. fincar, asentar, fijar algo en el suelo), o sea que podría ser el sitio en donde se reunían como punto simbólico de encuentro los alcaldes o responsables del territorio correspondiente a las tres demarcaciones de Galicia, Zamora y León y hundían o fijaban sus bastones (caxata/caxado) como forma de sellar su acuerdo sobre el territorio de su responsabilidad, y creemos que, como última posibilidad y para nosotros la más acertada, también podría ser "TRE-VINCAR"/TRES MARCAS" (gal. vincar, marcar), que significaría las tres marcas realizadas para separar las fronteras territoriales de las ya mencionadas Galicia, Zamora y León (Antonio Fernández Pena, Cholo, 2013).



Aunque una teoría excesivamente romántica, pretende relacionar el nombre de la flor silvestre Vinca minor L. (de nombre común Vincapervinca) con el nombre de Trevinca, nada nos lleva a aceptar dicha teoría. No son las razones etimológicas ni por supuesto, tampoco las zonas de montaña o incluso altas vaguadas, los lugares más adecuados para la reproducción y permanencia de la Vinca minor L. Solo como hipótesis "romántica" podríamos aprobar, que el nombre de "Trevinca" pudiese tener su origen en una flor silvestre: la Vinca minor L. (Vincapervinca).





Naturalmente, todo son conjeturas, y aunque técnica y lógicamente nos inclinamos sin duda alguna por las definiciones y sentido de "TRE-FINCA"/TRES FINCAS o "TRE-VINCULO"/TRES VINCULOS o "TRE-FINCAR"/TRES FIJACIONES (ASENTAR), con mucha más razón, creemos que "TRE-VINCAR"/TRES MARCAS pudiera ser el origen o paternidad del nombre de nuestras queridas montañas y además techo de Galicia, Macizo de TREVINCA (Antonio Fernández Pena, Cholo, 2013).